Esta identidad se adquiere por nuestra pertenencia a una familia y un grupo social, por esos modelos sociales. Por ello, tanto la familia como la escuela tienen un papel fundamental para su desarrollo. Ambos deben trabajar conjuntamente para un buen desarrollo de la identidad de cada uno. Por un lado, la función del docente, para llevarla a cabo, será construir un clima de afecto, confianza y seguridad en el aula. Además de fomentar la interacción con los demás, la autonomía, la socialización y habilidades de interacción social. La escuela es la principal transmisora de la cultura y los valores. Por otro lado, el núcleo familiar es el primer lugar donde construyen su identidad personal. La familia, tanto padres, madres, abuelos/as, primos/as, tíos/as, son modelos para los más pequeños. Gracias a la observación de las actuaciones de ellos, van construyendo su identidad personal. Por ello, deben ser buenos ejemplos y educarles con normas y valores, siendo estables.
Actividad:
Todos los niños/as se mirarán en el espejo y la maestra les irá diciendo que realicen diferentes expresiones gestuales: alegría, tristeza, enfado... Luego, cada uno en su sitio completará la parte que falta en una imagen (ojos, boca, nariz, orejas). Después se dibujaran a ellos mismos según se vean en el espejo y escribirán su nombre, para colgar sus obras de arte por la clase.
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