Mindfulness, atención plena, nos permite prestar atención de manera consciente a la experiencia del momento presente, aquello que está ocurriendo en nuestra vida, aquí y ahora. Esta, es reconocida como una manera efectiva de reducir el estrés, aumentar la autoconciencia, reducir los síntomas físicos y psicológicos asociados al estrés, dolor o pérdida y mejora el bienestar general.
La atención plena nos ayuda a recuperar nuestro equilibrio interno, atendiendo de forma integral a los aspectos de la persona; cuerpo, mente y espíritu. Practicando la atención plena desarrollamos una mayor capacidad de discernimiento y de compasión. La práctica de esta atención abre la puerta hacia nuevas posibilidades, nos trae al aquí y al ahora, nos invita a vivir una vida de manera plena y en el presente.
Esta practica la podemos adaptar a infantil de una manera muy positiva, realizando un taller de relajación que podemos realizar una o varias veces a la semana.
Un ejemplo que realizaría, en mi aula, sería la realización de un cuento motor en un taller de yoga. En este, la maestra empezará narrando la historia en la que irán apareciendo animales con determinados movimientos característicos que harán que los niños endurezcan o relajen los músculos.
Un día en la selva
Amanece un nuevo día en la selva y el primero en dar los buenos días es el león (los niños estiran los brazos y todo su cuerpo, cogiendo aire, aguantando y soltándolo). Después, se despiertan todos los demás. Todos juntos van a desayunar al lago de agua cristalina y fresca. De repente, el señor hipopótamo se lanzó al lago para relajarse (los niños en posición ventral, moverán las extremidades al pensar que el agua les mueve). Al mismo tiempo que el hipopótamo nadaba, un águila volaba por el cielo (los niños con los ojos cerrados y los brazos abiertos, sentirán la brisa del aire correr por su cara).
Al caer la tarde, la mama Gorila salió en busca de la cena parar sus hijos. De un árbol cogió muchas frutas y las puso en una cesta, que pesaba mucho (los niños deberán hacer fuerza y tensar sus músculos). Al llegar a casa, la mama Gorila dejó la cesta en la mesa y descansó (los niños relajan los músculos).
Por la noche, es hora de que los monos se vayan a dormir, relajados (los niños cogen aire y lo expulsan durante unos minutos).




